POEMASÓMENOS

Término que tras desglosarlo en tres palabras explica lo que escribo.

"SEGUNDA EDICIÓN" DE MI LIBRO. "SI NO FUERA POR LA NECESIDAD DE..." EDICIONES "CELYA"

"SEGUNDA EDICIÓN" DE MI LIBRO. "SI NO FUERA POR LA NECESIDAD DE..." EDICIONES "CELYA"
RESEÑA DEL LIBRO POR TES NAUÉN EN "POEMAS DEL ALMA"

martes, 4 de marzo de 2014

sábado, 25 de enero de 2014

Desde lejos lo veía. Enjuto, con abrigo que le llegaba hasta los pies y sombrero. La tarde estaba fría pero yo no lo notaba porque en el coche llevaba la calefacción. Él hacía autostop y, por un momento, quise parar; no lo haría, quizás los miedos que siempre nos han inculcado sobre los desconocidos que nunca tuve o el problema de ubicación, el coche iba hasta los topes, aunque los paquetes se hubieran podido reestructurar.
Al pasar por su lado me quedé mirándole, parecía salido de la fiesta de fin de año aunque ya había pasado más de medio día de este uno de enero, él también me sostuvo la mirada y en ese instante, el impulso de parar fue más intenso; no lo hice y no por miedo, sino por las dudas; ¿por qué estaba allí en medio de la nada? ¿Por qué tengo que ser yo quién lo lleve a salvo a su destino? ¿Qué es lo que me impulsa a parar, mi generosidad o la curiosidad por el desconocido? No da tiempo a reflexionar y a actuar a tiempo, por eso no paré.
Seguí mirándolo por el espejo retrovisor y él también se giró para seguirme con su mirada, creo que le transmití la duda, quizás pensó que su problema estaría resuelto.
A los cinco minutos de estar conduciendo, ya alejada de él, empezó a llover intensamente. Su imagen me venía una y otra vez a la mente, empapado, solo, a oscuras... y fue entonces cuando tuve la certeza de haber cumplido un año más.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Cada palabra suya cada pensamiento
me lo apropio. Me habla con el viento que ulula
entre la rendija de la ventana, con
el agua que corre del grifo en la cocina, 
cuando centrifuga la lavadora... entonces
soy ese  punto medio de todos los círculos
concéntricos de sus ideales y vida;

pero a veces la duda me envuelve y los círculos

concéntricos me arrastran como en un tornado
al centro de la tierra, donde todo arde.
Me fundo con las rocas, me convierto en lava, 
destruyo lo que encadena mi libertad;
cuando todo está quemado y muerto, descanso.
Las cenizas no tienen recuerdos ni lloran.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Él me  dijo:
soy Caín
soy el que destruye
el que  ofende
el que mira con reserva
el que no se cree nada.
Abel era la generosidad
el que agradecía
el que apaciguaba...

yo también trabajé,
incluso más,
ofrecía mis frutos,
salvé a los animales,
rezaba sin parar...

No, no maté a Abel por envidia,
ni por celos, ni por despecho,
ni quería matarlo
Yo le amaba,
compartía con él mis cosechas,
charlaba de mis inquietudes,
de las ilusiones...

Pero Dios nos puso
un paraíso y un infierno
y uno de los dos debía ser
la virtud y el otro la ofensa.
Él nos hizo a su imagen.
Yo representaba el lado iracundo
Abel, la templanza
Pero dime,
¿No es a veces necesaria la ira?
Abel murió porque así estaba escrito
Yo, en cambio, vivo con la culpa.

Yo soy Caín,
al que le caerán la maldiciones
por los siglos de los siglos;
el que vivió para recordar que amó,
el que mató lo formal
lo políticamente correcto.
¿Y a ti, qué papel te dio el creador?

Yo le dije:
querido Caín,
yo soy Abel y volverás a matarme.



lunes, 28 de octubre de 2013

Debes tener en cuenta
que en una ocasión
me dejé llevar
por el viento del oeste
cerré los ojos,
sentí sus caricias,
jugó con mi falda
me arrullé en sus brazos.

Cuando se hizo la calma
me ahogaba en sueños
mirando la veleta 
 y desesperada,
volví el rostro
por saber de sus vuelos.

Convertida en piedra
¿qué me pides?
¿Qué esperas de mí?

viernes, 11 de octubre de 2013

CUANDO SE TENSAN LAS CUERDAS



Cuando se tensan las cuerdas
en un no poder decir nada
es cuando la palabra escrita
erige su protagonismo.

Es entonces cuando fluye
con un caudal  de invierno
hacia una página en blanco
arrebatando su inocencia.

Yo le hubiera contado
las hojas del trébol
o le hubiera obsequiado
los pétalos impares de la margarita.

Le hubiera recitado
cualquier cantar de Pound
o tatareado el Nessun Dorma
de Puccini.

Pero se tensaron las cuerdas
y en un no pude decir nada
es esta palabra escrita
la que me erige culpable.

sábado, 14 de septiembre de 2013

¿POR QUÉ NO?

Te leo y no creo tus palabras,
como comprar una prenda
sabiendo su tallaje diez
y al pagarla, adelgazáramos;
como cuando al reiniciar el ordenador
esperamos que esta vez sí funcione
o como si, obviando el paraguas, no lloviera.

No quiero creer en tus palabras,
como no creo en la inmortalidad del llanto,
que pierda tu mano la belleza
cuando tengo miedo,
del pasado que forjó mi risa.

Te leo y no te entiendo,
como cuando viajamos a Japón
y las letras parecían flores
sin importarnos el dónde
porque sabíamos el porqué;
o cuando despertábamos y eran las cuatro
sin importarnos el dónde
porque sabíamos el porqué.

No creo ni quiero entender tus palabras
porque una vez me puse la prenda,
otra vez, anduvo el ordenador,
no llovió un día que olvidé el paraguas...
¿Por qué esta vez no puede significar “hola” el “adiós”?




viernes, 13 de septiembre de 2013

¿A CAMBIO DE CUÁNTAS MONEDAS?


En la peluquería china
una china me lava el pelo.

En la televisión,
un niño con ojos vendados,
en un hospital chino.

Ya me habían hablado de ello
y observando aquellas imágenes
se me volvió a erizar la piel.

Nos envuelven las guerras,
el maltrato animal
la hambruna, los presos políticos...

Pero ese niño chino,
tan lejos, noticia hoy,
no ha muerto.

Vivirá para recordar
cómo son los colores
o los campos de arroz.

Y me pregunto,
si no es él la única víctima
el único recluso,
el único olvidado...
el único y todos en él.
El conjunto de todos los infiernos.

Esos ojos  no entenderán
por qué cambió el paisaje,
esas monedas mancharán
las manos de todos los hombres.

Vuelvo a casa con mi pelo planchado
como si fuese yo la madre china
y meto la cabeza en agua
para no enloquecer.




domingo, 11 de agosto de 2013

POEMA CON EL QUE PARTICIPÉ EN LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA.

Los rincones se abrieron para despejar el sueño.

Como flor nocturna, despacio
bajó a despertar la ciudad
porque se le hacía tarde.

Las calles no eran las mismas,
los olores, su niñez y adolescencia;
el agua, la sinrazón del llanto.

Quería amar, que la amaran,
por eso se engalanó con sedas negras
sin ocultar la urgencia del beso.

Los sollozos delataron su inquietud;
sus brazos, el misterio que escondía;
más, engalanada con sedas negras,
se mutó en noche y noche fue.

Advirtió, entonces, los labios del Darro
y el río aceptó el trueque:
Agua de seda, él.
Carne de agua, ella.