POEMASÓMENOS

Término que tras desglosarlo en tres palabras explica lo que escribo.

"SEGUNDA EDICIÓN" DE MI LIBRO. "SI NO FUERA POR LA NECESIDAD DE..." EDICIONES "CELYA"

"SEGUNDA EDICIÓN" DE MI LIBRO. "SI NO FUERA POR LA NECESIDAD DE..." EDICIONES "CELYA"
RESEÑA DEL LIBRO POR TES NAUÉN EN "POEMAS DEL ALMA"

martes, 9 de septiembre de 2014

Sé que esta tierra
no engendrará vuelos,
que los almendros 
no florecerán en mi ventana
y que mis pasos
desaparecerán con la primavera.

Es la venganza de la flor
y el destino del fruto.

domingo, 31 de agosto de 2014

GARGANTAS ROTAS



I

Se divisa la pista
entre el canto del muecín
y el sudor indiscreto de la tarde.

Hay un deseo y una ruta
que dirige el desaliento
hacia las gargantas rotas.

Entre tanto,
cubro mi cuerpo
porque sé que no provocará
deseo incontenible de abrazos.

Rompe la tos la madrugada.

II

Cae la tarde,
frente a mí la arena roja
que formara rígidos montes,
se presentan majestuosos
recordándome lo que hubiera podido ser.

Un gesto, un sólo gesto
y hubieran caído grano a grano
dejándonos sepultados
hasta el despertar del sueño.

Desde aquí,
un gran muro infranqueable que hiere.
La sumisión de sertirse esclavo,
el orgullo por la certeza de no serlo.

Rompe la tos el crepúsculo.


III

A mi voz quebrada
le cuesta explicar las razones
de este desvelo
a las interrogantes luces que vigilan.

No entenderán nunca, 
que desnudarme es un acto de entrega
y que un beso es la esencia
de la ternura macerada en años.

A mi voz, en esta noche,
le cuesta gritar y enfadarse
para justificar mi profana presencia
en unas tierras que me señalan.

No entenderán nunca,
que quemar la vida
es un acto de rebeldía
y que sudar es signo inequívoco
de estar vivo.

Mi voz ya no razona sus memorias
ni pretende que entiendan
que una lágrima no es debilidad femenina
sino reflejo humano del desaliento,
que evitar la agresión no es cobardía
sino el guante blanco que avisa
de una herida abierta en el pundonor
y que apoyar la cabeza en el hombro ajeno
no es mendicidad
sino el amparo de un niño sumido en sueño.


Rompe la tos la silenciosa noche.

jueves, 31 de julio de 2014

sábado, 29 de marzo de 2014

Mi aportación a la Antología Poética del Bicentenario de Gertrudis Gómez de Avellaneda.


Espero los regresos
en este atardecer
aunque sé que todas las puertas
se cierran con la misma llave.


El tiempo no concede audiencias
le molestan las súplicas;
vuela y no mira atrás.
El tiempo y tú, tan parecidos.

Rechazo la mendicidad,
más me encuentro pidiendo
en los pliegues, aun cálidos,  
de las sábanas, tu retorno.



Luego, cuando pasan las horas,
compruebo que el adiós
es para siempre y los “te quiero”
sinónimos de ausencias.


martes, 4 de marzo de 2014

sábado, 25 de enero de 2014

Desde lejos lo veía. Enjuto, con abrigo que le llegaba hasta los pies y sombrero. La tarde estaba fría pero yo no lo notaba porque en el coche llevaba la calefacción. Él hacía autostop y, por un momento, quise parar; no lo haría, quizás los miedos que siempre nos han inculcado sobre los desconocidos que nunca tuve o el problema de ubicación, el coche iba hasta los topes, aunque los paquetes se hubieran podido reestructurar.
Al pasar por su lado me quedé mirándole, parecía salido de la fiesta de fin de año aunque ya había pasado más de medio día de este uno de enero, él también me sostuvo la mirada y en ese instante, el impulso de parar fue más intenso; no lo hice y no por miedo, sino por las dudas; ¿por qué estaba allí en medio de la nada? ¿Por qué tengo que ser yo quién lo lleve a salvo a su destino? ¿Qué es lo que me impulsa a parar, mi generosidad o la curiosidad por el desconocido? No da tiempo a reflexionar y a actuar a tiempo, por eso no paré.
Seguí mirándolo por el espejo retrovisor y él también se giró para seguirme con su mirada, creo que le transmití la duda, quizás pensó que su problema estaría resuelto.
A los cinco minutos de estar conduciendo, ya alejada de él, empezó a llover intensamente. Su imagen me venía una y otra vez a la mente, empapado, solo, a oscuras... y fue entonces cuando tuve la certeza de haber cumplido un año más.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Cada palabra suya cada pensamiento
me lo apropio. Me habla con el viento que ulula
entre la rendija de la ventana, con
el agua que corre del grifo en la cocina, 
cuando centrifuga la lavadora... entonces
soy ese  punto medio de todos los círculos
concéntricos de sus ideales y vida;

pero a veces la duda me envuelve y los círculos

concéntricos me arrastran como en un tornado
al centro de la tierra, donde todo arde.
Me fundo con las rocas, me convierto en lava, 
destruyo lo que encadena mi libertad;
cuando todo está quemado y muerto, descanso.
Las cenizas no tienen recuerdos ni lloran.



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Él me  dijo:
soy Caín
soy el que destruye
el que  ofende
el que mira con reserva
el que no se cree nada.
Abel era la generosidad
el que agradecía
el que apaciguaba...

yo también trabajé,
incluso más,
ofrecía mis frutos,
salvé a los animales,
rezaba sin parar...

No, no maté a Abel por envidia,
ni por celos, ni por despecho,
ni quería matarlo
Yo le amaba,
compartía con él mis cosechas,
charlaba de mis inquietudes,
de las ilusiones...

Pero Dios nos puso
un paraíso y un infierno
y uno de los dos debía ser
la virtud y el otro la ofensa.
Él nos hizo a su imagen.
Yo representaba el lado iracundo
Abel, la templanza
Pero dime,
¿No es a veces necesaria la ira?
Abel murió porque así estaba escrito
Yo, en cambio, vivo con la culpa.

Yo soy Caín,
al que le caerán la maldiciones
por los siglos de los siglos;
el que vivió para recordar que amó,
el que mató lo formal
lo políticamente correcto.
¿Y a ti, qué papel te dio el creador?

Yo le dije:
querido Caín,
yo soy Abel y volverás a matarme.