Intento ser yo,
dejo ver, como presentación,
lo que te pueda sorprender
y mi sonrisa va dedicada a ti:
Salgo por encontrarte,
recabo las esquinas ocultas
por si andas escondido;
esquivo conversaciones
si no soy invitada y
aún así, te hablo.
Pero la sombra del miedo
me persigue mostrándome
los fracasados argumentos
que viajaron por mi tiempo.
No correré anhelando
la meta que me lauree,
ni obligaré al reloj
que acelere su marcha,
tan sólo esperaré
a que se ilumine el día.









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